Esta técnica, conocida como "estimulación del nervio vago", tiene como objetivo mejorar el control de las crisis epilépticas a largo plazo, así como el nivel de alerta, la somnolencia, el ánimo y la memoria.
El sistema podría contribuir también a la reducción de las dosis de fármacos antiepilépticos necesarias para el control de los ataques y la duración media de las crisis.
Este tratamiento está indicado solamente para determinados casos graves, incluso aquellos que han sido tratados ya con los antiepilépticos de última generación.
Según indicó hoy en un comunicado el HUC, aproximadamente el 30 por ciento de los enfermos epilépticos no llevan un control óptimo de sus crisis, pese a la correcta prescripción y toma de los medicamentos, que en algunos casos provocan también determinados efectos colaterales.
Esta nueva tecnología de estimulación eléctrica del nervio vago se dirige a los enfermos que no han podido optar al tratamiento quirúrgico y a aquellos a los que esta técnica no ha conseguido controlar las crisis.
Por este motivo, la Unidad de Cirugía de la Epilepsia del Hospital Universitario de Canarias (HUC), perteneciente a la Consejería de Sanidad del Gobierno de Canarias, ha iniciado un programa de estudio y tratamiento de los casos más complejos de esta enfermedad, para aplicarles esta nueva técnica.
La estimulación del nervio vago, localizado en el cuello y responsable de la conexión de algunas áreas del cerebro y de la producción o propagación de los ataques, constituye según el HUC un tratamiento novedoso, complementario a las técnicas clásicas de manejo de estos pacientes.
La estimulación se lleva a cabo a través de un dispositivo electrónico que se coloca, mediante una intervención quirúrgica sencilla, con anestesia general, alrededor del nervio vago izquierdo en el cuello del enfermo.
Posteriormente el estimulador se programa en la consulta una vez dado de alta el paciente y se va ajustando, en visitas sucesivas, hasta obtener el resultado óptimo.
El efecto antiepiléptico de este dispositivo se debe a que el impulso eléctrico actúa directamente sobre el cerebro aumentando o disminuyendo la actividad neuronal en diversas zonas.
A pesar de que existen algunos efectos adversos, habitualmente menores, como tos, ronquera o molestias locales,según señalaron fuentes del HUC, los pacientes se benefician de un mejor control de sus crisis a largo plazo, de los niveles de alerta, somnolencia, ánimo y memoria.
El sistema se ha implantado hasta el momento en ocho personas y según afirma el Hospital Universitario de Canarias, los resultados preliminares están siendo esperanzadores en este grupo de pacientes que, por la gravedad de su epilepsia, tienen unas limitaciones importantes en su vida personal como laboral.
Para Víctor García, neurocirujano, y Ruth Marrero, neuróloga responsables de la Unidad, la implantación de este dispositivo constituye una nueva herramienta "potencialmente útil para el manejo de las epilepsias graves" que desarrolla, gracias a las nuevas tecnologías, un programa novedoso enfocado a mejorar la calidad de vida de los pacientes epilépticos".
Una crónica de:

Para opiniones o comentarios: somosepilepticos@gmail.com
No hay comentarios:
Publicar un comentario